Gente y Cultura

Gente y cultura de Venezuela

Venezuela se caracteriza por ser un crisol en el que permanecen las fistintas familias indígenas, africanas y españolas, cuya combinación ha aportado su mayor riqueza.

Los indígenas y africanos diferencian de cultura por sus tribus, pues también se diferencian en gastronomía. Una influencia evidente española son las corridas de toros y ciertos rasgos de la gastronomía. Venezuela también se enriqueció por otras corrientes de origen antillano y europeo en el siglo XIX, en especial de procedencia francesa. En etapa más reciente, en las grandes ciudades y las regiones petrolíferas irrumpieron manifestaciones de origen estadounidense y de la nueva inmigración de origen español, italiano y portugués, aumentando el ya complejo mosaico cultural.

Así por ejemplo de Estados Unidos llega la influencia del gusto por el béisbol y las construcciones arquitectónicas actuales.  La literatura venezolana comenzó a desarrollarse a partir de la época colonial, con alocuciones a las nuevas tierras y sus pobladores originarios. Las crónicas y varios estilos de poesía fueron las principales manifestaciones literarias durante el siglo XVIII. La entrada al siglo XIX y la Independencia vieron el nacimiento de una refinada literatura política, incluyendo la autobiografía de Francisco de Miranda y las cartas de Bolívar, así como una oratoria de gran belleza retórica y estilística que permearía los escritos de los más diversos próceres del proceso emancipador. Luego de la Independencia, la literatura venezolana comenzó a diversificarse, pero apenas comenzó a evolucionar rápidamente en la época de Guzmán Blanco. Destaca en esta época el poeta Rafael María Baralt, primer latinoamericano en ocupar un sillón en la Real Academia de la Lengua Española.

El romanticismo, primer género literario de importancia en Venezuela, se desarrolló a mediados de ese período, destacándose dentro de este movimiento figuras como Juan Antonio Pérez Bonalde y Eduardo Blanco. A finales del siglo XIX tuvo lugar el modernismo y a comienzos del XX ocurrió la aparición del vanguardismo. El costumbrismo, de raíces romanticistas, arraigó profundamente en Venezuela de la mano de autores como Nicanor Bolet Peraza, Daniel Mendoza y Fermín Toro. En este primer período se destaca la figura de Andrés Bello, poeta, filólogo, gramático y educador de renombre universal.

El año de 1910 suele tomarse como punto de partida de nuevas experiencias estéticas que reaccionan en contra del modernismo e intentan escribir acerca de la vida común, de manera que se perfila una nueva expresión literaria de carácter realista, en la que reaparecen viejas esencias del costumbrismo.

La pintura y la escultura venezolanas han sido tradicionalmente influenciadas por el tema histórico y el proceso político vivido por el país en su Independencia. Muchas pinturas y esculturas decimonónicas a menudo se presentan como representaciones de momentos clave de la historia, hechos heroicos, y alegorías de la nación. Quienes destacaron en esta fase fueron Juan Lovera, Arturo Michelena, Martín Tovar y Tovar, Tito Salas, entre otros.

Las artesanías y los artesanos se remontan a más de 14.000 años, cuando los primeros pobladores amerindios habitaban el actual territorio de Venezuela. Éstos desarrollaron técnicas propias de sociedades cazadoras-recolectoras para la talla de piedras y maderas, con el fin de crear objetos que favorecieran su interacción con el medio ambiente y el aprovechamiento de sus recursos. Tiempo después cuando se adquirieron los conocimientos que les permitían el tratamiento de otros recursos naturales, como la arcilla, logran plasmar parte de su mundo y cosmogonía sobre la tierra modelada y cocina. Algunos fragmentos arqueológicos de cerámica muestran impresiones de cestería que hacen pensar que ciertos tramados fungían como soporte de grandes ollas o platos, mientras las piezas eran decoradas o terminadas antes de ser quemadas. Muchas de las técnicas practicadas en las artesanías actuales tuvieron su nacimiento en este período histórico.